5 reglas para cambiar tu futuro

A lo largo de mi vida he ido creando mi personalidad con la que me relaciono con mi entorno: amigos, trabajo, familia… Y creo que puede ser interesante para ti.

Mira más allá de lo que quieres.

Tengo una pequeña manía desde pequeño, algo así como una manera peculiar de llevar a cabo mis objetivos. Siempre observo la manera de llegar a cada uno de mis objetivos y siempre que me dicen algo así como que “es muy complicado” o “imposible”, siempre me centro en cómo puedo llegar a lograrlo.

Un ejemplo muy sencillo ocurrió hace poco en Girona, durante el festival de “Temps de Flors”. Iba con mi pareja y queriamos comer, pero nos encontramos con una pequeña dificultad: la gran cantidad de personas en cada uno de los restaurantes. Estaba claro que los restaurantes no daban a basto, era hora punta.

Mi objetivo era comer algo (había hambre) y esta claro que todos pensamos en que comer en un restaurante es lo más lógico y normal. Por otra parte, la razón de estar en Girona era el mismo festival de las flores. Bien, finalmente decidimos comprar comida en un supermercado y comer unos pequeños bocadillos en mitad de la calle.

No era lo más glamuroso, pero era una de las mejores opciones que nos podíamos permitir para continuar con nuestro objetivo (y no sentirnos fatigados por no comer). Este es un pequeño ejemplo, de centrarse más allá de lo que uno quiere y cuestionar la manera en que lo vamos hacer. Si quieres algo, solo debes acercarte a cogerlo.

A veces el problema somos nosotros.

Esto me recuerda a la fábula del erizo y el zorro presentada por Arquíloco. De hecho, creo que es una de las mejores que he llegado a escuchar y tiene una gran verdad presente.

Siguiendo esta fábula, el ensayo deIsaiah Berlin dividió a las personas en dos grandes grupos: los zorros y los erizos. El zorro esta definido como aquel que tiene muchos objetivo y es capaz de ver la complejidad difusa en cada uno de sus planos, integrándolo en su realidad. En cambio, los erizos solo tienen una realidad, centrándose solo en un tema concreto.

En resumen, el zorro sabe muchas cosas y el erizo solo una. A lo largo de mi carrera empresarial, pude observar como las empresas suelen contratar a los erizos por su “verdad absoluta”.

Los zorros como yo, solemos visualizar todas las vertientes y no podemos ofrecer una verdad absoluta, y eso es lo que hace que las empresas duden en contratar tus servicios.

Hace unas décadas, ser erizo era lo ideal por las pocas posibilidades de fracaso. En la actualidad, toda empresa respetable toma las características del pequeño zorro si quiere tener éxito.

Ahora bien, una de las verdaderas cualidades que distingue al zorro es la capacidad de asumir los errores y las equivocaciones de uno mismo; mientras el erizo, se mostrará siempre fiel a su verdad y nunca asumirá su error.

Cuida de los demás.

Quién me conoce, sabe que no soy muy familiar ni tampoco colaboró económicamente con ONG o cosas por el estilo. Sin embargo, me preocupa el futuro de las personas, las posibilidades que existen para que puedan obtener el éxito…

Podría decir que tengo interés en que las personas crezcan y puedan valerse por si mismas. Gracias a esta capacidad de cuidar a los demás, he podido observar como cada uno de las personas ha respondido con gran energía cuando he necesitado ayuda.

No todos pueden cuidar a los demás, eso requiere tener un desinterés en el propio ego. De hecho, si has sido atleta de alto rendimiento o alguien que se ha enfrentado al mundo de manera individual, es poco probable que puedas.

Si de verdad eres muy bueno ayudando a los que estan a tu lado y los que te encuentras en el camino, podrás llegar mucho más lejos. Practica ayudar a los demás, y verás que cada vez será mucho más fácil.

En el momento que necesites ayuda, simplemente pídela y verás como todas esas personas vendrán ayudarte porque te querrán, pero solo cuándo tu hayas ayudado antes.

Sé el último en hablar.

Este es una de las reglas que más necesito poner en práctica. Si quieres ser un buen líder, necesitarás escuchar a todos aquellos que esten a tu lado sin más que escuchar, para ser el último en hablar.

Esta simple acción hará que las personas puedan sentirse escuchados y podrás tener el benficio de la opinión de los demás para saber si están o no de acuerdo contigo.

Debes entender de que hablan y cómo han llegado a esa conclusión. Suena fácil, pero no lo es.

No olvides la humildad.

Nací en uno de los barrios más pobres de Barcelona, y me abrí paso entre las diferentes clases sociales disponibles en la urbe. Siempre sentí una repulsa sobre clases sociales superiores a la mía.

He podido ver como las empresas te tratan según lo que tienes, sin embargo he podido observar dos tipos de personas con una alta capacidad económica. Estos los describo como los viejos y los nuevos ricos.

Fue entonces, cuando comencé a valorar realmente a las personas que llamo viejos ricos. A pesar de estar en una clase superior a la mía y tener muchos más recursos que los que poseo, se muestran cercanos, colaborativos, comprensivos… sin embargo, los nuevos ricos, son aquellos que vinieron de clase obrera en los que se muestran arrogantes, despilfarradores…

Tras esta revelación, aprendí a respetar a las clases altas. En especial aquella que llamo viejos ricos, con altos valores morales y sociales. En especial, por no hacer mención a su riqueza ni ostentar sus posesiones, más bien siendo humildes y cercanos.

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