¿Cómo empezar tu guión?

Ahora vamos a ponernos en manos prácticas para hacer tu guión cinematográfico. Para ello vamos a entrar en calor para escribir lo mejor. ¿Estás preparado?

Piensa en la idea de la película que te gustaría escribir: qué tema, en qué lugar y época, qué personajes y que hechos. Ahora vamos a seguir unos pasos para que sea fácil.

Recuerda lo que expliqué en el post anterior, puede parecer complicado pero seguro que encontramos la manera para que sea más fácil y llevadero.

Antes de escribir ningún guión, necesitas crear una estructura de la historia. Las reglas para esta tarea no son rígidas, por lo que podemos adaptarlo a tu manera de escribir.

Si vienes de la escritura, probablemente sepas la base sobre los tres actos que incluye una historia:

  1. Inicio o planteamiento.
  2. Desarrollo, cuerpo o conflicto.
  3. Una final o desenlace.

Por si acaso, vamos a recordar cada uno de los actos.

El inicio de un guión de cine.

Es el comienzo de la historia. Nos dice quién es el personaje, nos ubica en el tiempo y el lugar y de lo que va a tratar la historia. Aproximadamente dura el 25% de la historia.

En este acto tiene lugar el hecho que motiva e incita a los protagonistas y rompe el equilibrio de sus vidas. Esto hace que tengan que buscarse de nuevo la vida embarcándose en una aventura.

Al final de este apartado tiene lugar el giro argumental que es un acontecimiento sorprendente que afecta directamente a los protas de la historia y cambia el rumbo de su historia. Desde el final de este momento, los protagonistas muestran el objetivo que se proponen y el espectador tiene la duda de si lo conseguirá o no lo conseguirá. Es cuando empieza el desarrollo.

El desarollo o nudo del guión de cine.

Es el acto más complejo y largo de la historia. En este acto tiene lugar los enfrentamientos de los protagonistas con el fin de conseguir su objetivo. Es la parte central, la columna vertebral de la historia. Aproximadamente dura el 50% de la historia.

En esta parte el protagonista tendrá que superar los obstáculos y habrá una evolución del personaje para alcanzar los objetivos. Es recomendable que vaya en progresión, siendo los enfrentamientos cada vez más complicados hasta llevarlo al límite.

Las clásicas películas de superheroes o de aventuras es el claro ejemplo, a través de obstáculos se muestra la parte más dramática de la historia. Finalmente hay un segundo giro, que cambiará el final de manera sorprendente con una respuesta incierta para nuestro protagonista.

El final de un guión de cine.

Esta parte es muy corta. Aquí resolveremos la historia. Todos los obstáculos se cierran, aunque en ocasiones se puede dejar alguno sin cerrar para que el espectador o lector puedan imaginar nuevas posibilidades. El final, no implica que los protagonistas deban conseguir sus objetivos, podrían no lograrlos. Aproximadamente dura el 24% de la historia.

En este acto tenemos el denominado clímax: el momento en el que damos respueta a la gran duda, se resuelve el conflicto del protagonista. Normalmente se enfrenta con su antagonista.

El clímax se puede traducir por el alma del relato: una de las escenas más difíciles de crear de todo el relato. Si el clímax no es bueno, la historia entera puede derrumbarse. Debe ser inesperado, sorprendente y a la vez inevitable. Es por eso que es tan difícil.

Después del climax, llega el desenlace que es la nueva vida de los protagonistas. Una vida que vuelve a la rutina.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *