Mindfulness

Vamos a dar los primeros pasos

Ven, acércate. Desconecta de todo, simplemente olvida todo y empieza a tomarte. Aprovecha este momento para que empieces a escuchar tu cuerpo, a través de tu respiración. Siente como estás sentado, nota como sale el aire del cuerpo… cierra los ojos durante 30 segundos y observa.

Ahora, respóndete las siguientes pregunta: ¿Cómo estás? ¿Qué emoción estás sintiendo?

Pienso, siento y actúo.

¿Cuál fue tu primer pensamiento de hoy? ¿Cómo te sentiste el despertar? Es muy importante escucharnos en todo momento: a esto se le llama Mindfulness. Es una autoobservación para saber que estan pensando, sintiendo y haciendo que te permite tener coherencia. Es un ejercicio muy útil que puede durar unos dos minutos, mientras desayunas, por ejemplo.

Puedes empezar con: ¿Qué objetivos tengo hoy? ¿Qué espero? ¿Cómo me siento?

Fluir.

Uno de los grandes problemas es que no paramos dejar de pensar, ¿verdad?… si lo que buscas es dejar de pensar, mindfulness no lo va a lograr. Con esto vas a poder fluir al momento presente con una actitud sin juicios y con amabilidad.

Una vez que puedas fluir a través del mindfulness, que consiste en vivir el aquí y ahora conseguirás diferentes beneficios como:

  • Mayor concentración.
  • Menor reactividad emocional.
  • Felicidad.
  • Dormirás mejor.
  • Disfrutar de los procesos.

El mindfulness no procura cambiar nada, simplemente permite aceptarte y relacionarte de nuevas maneras con lo que te molesta. No hay que resistirse a lo que sentimos, debemos aceptar las emociones para después poder relacionarnos con ellas.

¿Control o gestión emocional?

Todos creemos que debemos controlar las emociones, pero estas no se pueden controlar. Las emociones son naturales de nuestro ser, algo así como nuestro tamaño y características físicas. No las podemos alterar de manera natural, podemos aplicar tratamientos y cualquier otra cosa externa para alterarlo.

Es por ello, que debemos aprender a gestionar, nuestra palabra clave, las emociones para saber que hacer y cómo hacerlo. ¿Es el momento de expresarnos? ¿La reacción es la adecuada a la situación? ¿Queremos que esa persona nos afecte tanto?

Es por eso que el mindfulness no te va a permitir controlar las emociones, pero si gestionarlas de una manera adecuada y que llamaremos inteligencia emocional.

El piloto automático.

Tantas decisiones, tantas costumbres, tantos rituales… eso hace que nos adaptemos para minimizar la energía invertida y de esta manera conseguir ser más eficientes, que no eficaces.

Esto es útil, siempre y cuando seamos conscientes. El mindfulness nos recuerda que estamos en piloto automático, gracias a una pausa o un break que nos rompe la rutina. Es una de las maneras más sencillas de ser consciente de uno mismo.

Empieza a ser consciente: observate mientras te duchas, comes, caminas… ¿estás pensando en el futuro? Eso significara que estás haciendo cosas automatizadas.

Hay que ser un perro.

Hay que conseguir poder vivir el presente y disfrutar todo de lo que pase. Si estamos descansando, disfrutar de ese momento. Si la brisa nos toca la cara, aprender a sacarle provecho. Una conversación con amigos, el momento ideal de compartir.

Si te fijas en los perros, no piensan en el futuro ni el pasado. Perdonan rápido y estan dispuestos a todos los planes. Y cuando es hora de trabajar, estan enfocados en el trabajo.

Dar vueltas no soluciona nada.

Me encanta la frase: Si tiene un problema sin solución, ¿para que te preocupas? Si tiene solución, ¿para que te preocupas?

Esto quiero decir que el hábito de dar vueltas constantemente a un problema nos bloqueará en cada una de las posibles soluciones que puedan ocurrirnos. Hacer otras tareas y «dejar en segundo plano» buscar las soluciones puede permitir encontrar nuevas soluciones creativas.

En cambio, si te focalizas solo en el problema constantemente, siendo tu única preocupación es posible que lo veas cada vez más oscuro.

Con esto no quiero decir que no te preocupes, quiero recomendarte que sigas con tu vida y poco a poco encontrarás la solución. Sé curioso para expermientar nuevas soluciones, con ello obtendrás que no fracasas, simplemente observarás las reacciones que ocurren en realidad al tomar una decisión concreta.

Del hacer al ser.

Si te fijas en todas aquellas personas que practican artes marciales orientales, yoga o este tipo de prácticas que representan un estilo de vida veremos que mantienen una mentalidad algo parecido.

Esto nos permite que al practicar, hacer, empezaremos a realizar muchas tareas sin darnos cuenta, piloto automático. Como los hábitos no hacen el monje pero la práctica si. Esto quiere decir que en nuestros inicios comenzaremos a practicar el mindfulness, pero a lo largo del tiempo comenzaremos a ser mindfulness. Nuestro estilo de vida será algo diferente sin darnos cuenta.

Al practicar mindfulness nos permitirá eliminar la ansiedad que viene del miedo mejorando la calidad de vida, especialmente en estos tiempos agresivos y frenéticos.